con flujos de capital externo volátiles
El objetivo Mantey (1999) es mostrarnos que con la liberalización financiera se han incrementado los recursos financieros pero también su volatilidad. Para ello propone una estrategia alternativa de desarrollo que busca minimizar la inestabilidad en el crecimiento.
La inversión es el principal determinante del crecimiento del ingreso y también de la productividad de la mano de obra. La variabilidad de las tasas de interés y los tipos de cambio desincentiva el financiamiento de largo plazo. Según Mantey (1999) para arraigar el capital foráneo, los países en desarrollo han basado su estrategia de desarrollo en : elevadas tasas reales de interés; inflación controlada y estabilidad cambiaria; desregulación económica; finanzas públicas equilibradas; privatización de empresas públicas.
Un punto a destacar es que en un sistema financiero desregulado se caracteriza por un incremento rápido del multiplicador del crédito y en un mayor fondeo de los bancos en el exterior[1]. Otra caracteristica que se destaca es el incremento de la deuda pública interna por operaciones de esterilización que el banco central realiza. Hay que añadir a esto las imperfecciones del mercado financiero mexicano que ha tenido que sostener su rentabilidad con la elevación del multiplicador del crédito, la ampliación de los márgenes de intermediación y la asunción de riesgos cambiarios mediante las tenencias de valores gubernamentales en sus carteras.
La política alternativa de desarrollo que señala la autora se basa en los siguientes puntos :
a) Establecer un tipo de cambio que asegure la competitividad del país en el comercio internacional.
b) Realizar los cambios institucionales necesarios para que el Banco de México ejerza plenamente su autonomía, sin depender de la protección gubernamental a su reserva de divisas.
Sobre el primer punto es interesante destacar que un tipo de cambio competitivo puede no ser compatible con el objetivo inflacionario. Para generar competencia en la banca, Mantey (1999), propone abrir el mercado de valores gubernamentales a l pequeño inversionista y retirar la protección fiscal a la reserva de divisas del Banco de México. La plena autonomía del banco central es un punto esencial para una nueva política monetaria. [2]
Otro punto importante es la regulación del crédito mediante los encajes, la ampliación del redescuento a un mayor número de titulos privados y la fijación de tasas de interés a algunos instrumentos bancarios en caso de que las medidas para eliminar las barreras a la entrada al mercado de valores gubernamentales no bastaran para elevar las tasas de depósitos bancarios a niveles competitivos. Una propuesta que es interesante de analizar es el desarrollo de un sistema de créditos en especie, ya que este se basaría en limitaría el componente importado y también no podría emplearse para transferencias internacionales. Un objetivo de este mecanismo es “…permitiría a la economía nacional adaptarse a una reducción repentina del flujo de capital externo, sin contraer el ingreso y sin generar presiones en la balanza en cuenta corriente” (Mantey, 1999 pp. 453).
[1] Estos dos fenómenos aumentan los riesgos cambiario y sistémico que asumen los bancos. Aunque tal como señala la autora “… sus efectos destructivos (riesgo cambiario) no son comparables a los del riesgo sistémico que sigue una devaluación monetaria” (Mantey, 1999 pp. 448).

1 Comments:
Hola. Te ha faltado poner las referencias completas. No se sabe bien de qué artículos hablas.
Saludos.
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