Monday, October 24, 2005

La Política Monetaria y cambiaria de la globalización en los en países en desarrollo

La liberalización financiera no ha traído frutos positivos a los países latinoamericanos, ya que las hecho más vulnerables y dependientes de las entradas de capital. Uno de las consecuencias que nos muestra Huerta (2002) es que los gobiernos y bancos centrales necesitan trabajar con monedas estables, esto para evitar la desvalorización del capital internacional y por tanto de la rentabilidad.

Para alcanzar dicha estabilidad se ha procedido a anclar el tipo de cambio en una paridad semifija al dólar, lo que tiende a apreciar la moneda nacional. Esto indudablemente trae consigo un mayo déficit de cuenta corriente (más importaciones que exportaciones), que tiende a ser financiado mediante los flujos de capitales que son atraídos por las altas tasas de interés, además de la venta de activos públicos.

La reducción de la tasa de inflación ha estado sustentada en la contracción de los salarios reales. Hay que tener presentes que con altas tasas de interés no hay incentivos a la inversión productiva, por tanto en la generación de nuevos empleos.

El regímen cambiario (y su “flexibilidad”) ha sido fundamental para contener la inflación, además como una forma de garantizar la rentabilidad financiera del capital. Los gobiernos solo se han dedicado a privilegiar políticas monetarias y fiscales contraccionistas frente a la imposibilidad del ajuste del déficit externo. Un punto por tanto crucial es la subordinación de la política fiscal, esto para contener la presión de la demanda agregada sobre precios.

Un punto importante que destaca el autor, es el proceso de endeudamiento interno que tiene el gobierno, debido al proceso de esterilización frente a la entrada de capitales. Dicho proceso repercute en el sistema financiero generando problemas de insolvencia y estabilidad bancaria.

El crecimiento económico según Huerta (2002), estaría sustentado en el mercado externo, básicamente maquilas y las empresas transnacionales. Una carácterística de esta última es que no generan encadenamientos productivos, ya que trabajan con componentes importados.

Por tanto la economía entra en un proceso de desindustrialización, de creciente déficit comercial, de sobreendeudamiento interno y externo. Si bien un indicador de solvencia económica son las reservas internacionales de un país, hay que tomar en cuenta la composición de dichos recursos ya que tal como señala Huerta (2002, pp.278), “ …es diferente si las reservas estan constituidas por recursos derivados del superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos, o si provienen de entrada de capitales..”. Por tanto la vulnerabilidad externa es algo que persiste, ya que se sigue dependiendo de las elevadas tasas de interés y del crecimiento de los Estados Unidos .

Por último podemos concluir que se tiene que replantear la inserción internacional de los países en desarrollo frente al proceso de globalización económica, dado el alto costo que esta generando en materia de crecimiento, empleo, productividad y distribución del ingreso.

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